El comienzo del infinito II
5 de Junio, 2021
Serie del club de lectura:
En la segunda sesión de nuestro club de lectura discutimos los capitulos 2 y 3 del libro.
En una sesión posterior mi padre hizo la acertada observación de que Deutsch pasa casi todo el tiempo criticando explicaciones malas. Esto tiene sentido ya que según hemos visto en la primera sesión, el Racionalismo Crítico se basa en la crítica de las malas explicaciones. No es posible dar un argumento positivo para una explicación, sólo se puede explicar y criticar, y si sobrevive a las críticas mejor que las alternativas entonces podemos considerar dicha explicación como cierta.
Me parecía relevante mencionar esto en esta sesión, porque gran parte del capítulo tercero es la crítica a dos malas explicaciones. Es un tema que se repite a lo largo del libro, la crítica despiadada a las malas ideas.
Mirando papeles, soñando con galaxias
El capítulo segundo es precioso y evocador, habla sobre los instrumentos que utilizamos para aproximarnos a la realidad.
Comienza hablando de su experiencia mirando galaxias con un microscopio. Sí, microscopio, realmente estaba mirando fotografías de galaxias al microscopio, clasificando puntos en la fotografía como galaxias o estrellas, e incluso motas de polvo del proyector.
Sería imposible para él ver las galaxias a simple vista, pero interponiendo muchos instrumentos (el telescopio, la cámara fotográfica, el papel con los productos de revelado, la furgoneta de transporte hasta el laboratorio, el proyector y el microscopio), era capaz de ver mejor lo que “hay realmente” que si saliera a la calle en mitad de la noche y mirara a la misma parte del cielo sólo con sus ojos.
Pero sólo puede hacerlo porque hay una teoría explicativa de como funciona cada parte (por qué funciona el telescopio, la cámara fotográfica, etc). Esas teorías explicativas son las que permiten distinguir el punto negro producido por el polvo en el proyector de una galaxia a millones de años luz.
Las interpretaciones de lo que vemos están afectadas por nuestras teorías explicativas y en general de nuestro conocimiento. Ya hablamos de eso un poco en el ejemplo de la primera sesión en la que mi madre buscaba el cargador del portátil.
Los buenos instrumentos funcionan igual que las buenas explicaciones: si los modificas sólo un poco dejarás de ver lo que quieres ver. Basta que cambies algo de todos los puntos intermedios (el enfoque del telescopio, la película de la cámara, el trayecto del camión de reparto…) para que no puedas ver las galaxias y veas otra cosa en su lugar.
Una bonita reflexión que hace es que mientras que el telescopio con la cámara fotográfica está “observando” los mismos puntos de luz, él al observar las galaxias puede aplicar su teoría explicativa para reflexionar sobre si existe vida en esas galaxias, si hay algún astrónomo en dicha galaxia devolviéndole la mirada que, debido a la velocidad de la luz, ve la tierra cuando aún no había mamíferos siquiera. Deutsch es capaz de soñar sobre vida en esos puntos, mientras que la cámara no.
Las personas miramos instrumentos y papeles, pero nuestras mentes están a años luz pensando en objetos extraños.
Dos malas teorías
En el capítulo tercero presenta la idea de parroquialismo: el confundir lo que estás acostumbrado a ver, tu propia perspectiva, por leyes universales u objetivas.
¿Qué teoría no es parroquial? En principio todas pueden serlo, pero lo utiliza para distinguir por ejemplo la idea antigua de que los cielos y la tierra tenían físicas distintas, frente a la gravitación universal de Newton, que afecta a todas las partes del universo por igual.
Incluso si la diferencia no está clara hay definitivamente una diferencia entre las dos.
Gran parte del capítulo es la crítica de dos teorías parroquiales: La Nave Tierra y el Principio de Mediocridad.
La primera, la de Nave Tierra viene a decir “tenemos suerte de vivir en el planeta Tierra que está pensado para sostenernos y mantenernos vivos en un universo cruel inadaptado para el hombre, y si malutilizamos la tierra o nos comportamos de forma muy diferente a nuestra naturaleza romperemos ese equilibrio y nos extinguiremos”.
David Deutsch deja claros los errores de esta teoría:
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La Tierra no es un sitio hospitable. La gran mayoría de los sitios son activamente peligrosos para los humanos. Una persona no duraría ni un día viva en el campo alrededor de Oxford sin la tecnología (las casas, la ropa, los supermercados).
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Si hemos conseguido expandirnos mucho más que otras especies y demostrado nuestra capacidad de adaptarnos a cambios en condiciones es porque NO utilizamos nuestra naturaleza sino nuestras teorías explicativas y nuestro conocimiento para hacer algo distinto. La historia de la vida es una sucesión de especies extinguiéndose por seguir su naturaleza en lugar de cambiar su comportamiento ante los cambios.
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El hecho de que nuestra especie surgió adaptada a la vida en una parte pequeña de África pero construyó herramientas y tecnología que nos permite vivir en Oxford muestra que no hay ninguna limitación a hacer lo mismo para vivir en cualquier parte del universo. Sólo hace falta más conocimiento para hacerlo, pero nada lo impide. En la luna necesitaríamos crear nuestro propio oxígeno, pero en Suiza en invierno tenemos que crear nuestro propio calor para no morir, la única diferencia es que una cosa sabemos hacerla muy bien y la otra aún no.
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Nos iría mejor si asumimos que la Tierra es un sitio peligroso que está intentando matarnos.
La segunda, el Principio de Mediocridad viene a decir que “somos basura cósmica, materia normal y corriente del universo, nuestro cerebro esta preparado para lidiar con teorías parroquiales para sobrevivir gracias a la evolución pero no para comprender el universo”.
Una vez más David Deutsch carga sin tapujos contra esta teoría:
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Desde un punto de vista físico no somos nada típicos. La mayor parte del universo es vacío, materia oscura o hidrógeno. Nada parecido a los químicos ni siquiera los átomos que nos componen. De hecho hasta donde sabemos el lugar más frío del universo ha sido producido por personas en el CERN.
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Creer que alguna parte del universo es inexplicable es equivalente a creer en la magia. Es admitir que hay una barrera tras la cual puedes decir que lo hizo Zeus (u Odín, o un mago) que nos afecta pero no podemos explicar. Es decir que no hay diferencia entre los mitos antiguos y nuestro conocimiento actual. Y seguro que no te gustaría ir a un dentista que sólo poseyera conocimientos de medicina de la antigüedad.
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Pero todo lo que no esté prohibido por las leyes de la naturaleza es posible de realizar con suficiente conocimiento. Porque si no fuera así habría una explicación de por qué no es así, y dicha explicación sería una ley de la naturaleza.
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Cuando se dice “hay cosas que nunca sabremos” nunca se da una explicación de por qué ese es el caso. ¿Qué impide a las explicaciones mejorar indefinidamente?
Tengo muchos problemas…
Finalmente una parte fundamental del capitulo es su reflexión sobre los problemas. Recordemos que los problemas según Deutsch son contradicciones entre nuestras teorías explicatorias, es lo que nos hace buscar mejores explicaciones. Según Deutsch:
Los problemas son inevitables. Siempre estaremos al principio del infinito.
La utopía no es posible. Siempre habrá algún problema que resolver, nuestros valores y objetivos mejorarán, trayendo consigo nuevos problemas. Pero este no es motivo para desesperarse porque:
Todos los problemas son resolubles.
Para cualquier problema es posible encontrar una solución.
También hay que recordar que un problema para Deutsch no tiene por qué ser malo, no tiene que ser algo que afecta tu salud, o tu integridad física. Un problema por ejemplo es la incompatibilidad de la mecánica cuántica con la teoría de la relatividad.
Sobre estas dos ideas, según Deutsch, hay una diferencia entre la Ilustración Continental y la Ilustración Británica. Mientras que ambas aceptaban que los problemas son resolubles, en la versión continental no se pensaba que siempre habrá problemas, y era por lo tanto mucho más utópica. Los nombres se refieren a corrientes de pensamiento, no hacen referencia a los países de origen de sus miembros, Karl Popper era un pensador de la corriente británica nacido en Austria.
Mi propia reflexión es que quizás por esto los pensadores continentales parecen decepcionados con la ilustración, como si no hubiera cumplido sus promesas de una utopía. Los pensadores de la rama “británica” no comparten ese pesimismo, y siguen entusiasmados con la resolución de problemas, sin preocuparse de que una vez resueltos nuevos problemas surgirán, mejores y más interesantes.
El capítulo termina con una reflexión sobre la importancia de la gente en el esquema cósmico: Con suficiente conocimiento (mucho más del que disponemos ahora mismo) sería posible afectar el ciclo vital de una estrella. Se podría afectar su masa de tal forma que se evitara una supernova por ejemplo. De modo que es imposible predecir lo que ocurrirá a una estrella sin saber si hay creadores de conocimiento cerca.
Una chispa de conocimiento en cualquier parte del universo puede generar un proceso ilimitado de generación de más conocimiento. Nosotros podemos ser esa chispa.
Algunas notas personales
En mi opinión el punto más flojo del capítulo es en la discusión sobre el conocimiento animal.
Según Deutsch el conocimiento que muestran los animales es limitado, en el mismo sentido que el conocimiento que tienen los genes es limitado (se habla de esto en el siguiente capítulo). Mientras que el conocimiento de los humanos es creativo, y explicativo. Es claro que los animales son capaces de aprender trucos, pero según Deutsch esto es puramente mecánico.
Mi crítica es que incluso Deutsch admite (no en el libro pero en sus conversaciones por Twitter) que nuestra capacidad para explicar cosas es “software” que tenemos instalado en el cerebro, pero el software puede funcionar en cualquier hardware (aunque sea lentísimamente) porque todos los ordenadores son Computadores Universales.
De la misma forma no veo qué impide a un cerebro animal correr ese mismo software que nosotros y crear teorías explicativas. Mi impresión es que algo así puede estar ocurriendo en ciertos animales. Deutsch no da ningún argumento de por qué es imposible que un animal no esté generando teorías explicativas. Me parece que en ese caso concreto está cayendo en la misma trampa parroquial que tanto critica.
He escuchado entrevistas posteriores con él, y sí parece tener motivos para pensar que los animales más inteligentes (los simios por ejemplo) no poseen conocimiento explicativo. Aunque yo aún no estoy convencido.
El caso es que Deutsch pone mucho énfasis en lo que llama Explicadores Universales. Parecidos a los Computadores Universales son entes capaces de generar explicaciones de forma universal, es decir son capaces de generar cualquier explicación posible (los computadores universales son capaces de generar cualquier computación posible).
Resulta que hacer un computador universal es absúrdamente fácil (enlace en inglés), es difícil no crear un sistema que sea un computador universal por error, sólo que hasta que no tuvimos el concepto de computación universal de Turing no nos dábamos cuenta. Similarmente me da la impresión de que hacer explicadores universales puede ser muy fácil, y no me sorprendería que empezaremos a verlos por todos lados si el racionalismo crítico gana más adeptos.
Otra reflexión que me provocó la lectura de estos capítulos tiene que ver con la conexión entre el racionalismo crítico de Popper y la teoría de la evolución de Darwin. En capítulos posteriores Deutsch explica esta conexión pero mi reflexión era sobre los tiempos de desarrollo de las teorías en sí:
Darwin escribió su teoría de la evolución por selección natural, pero no tenía ni idea del mecanismo subyacente. No sabía nada de genes, ni de ADN.
Mendel descubrió la teoría genética sin conocer la teoría de la evolución. Además tampoco supo jamás dónde ni cómo estos genes estaban en el organismo. Tampoco sabía nada de ADN.
Pasaron muchos años hasta que se descubrió la estructura del ADN, el proceso a nivel molecular por el que tanto la genética de Mendel como la evolución de Darwin tiene lugar.
Similarmente Popper pensó en la teoría epistemológica del Racionalismo Crítico, sin haber escuchado hablar de memes, o tener una idea similar. Después Dawkins tuvo la idea de memes como elemento fundamental en la transmisión de conocimiento, incluso si Dawkins (hasta donde yo sé) no conocía en detalle la teoría epistemológica de Popper.
Y nadie sabe hasta ahora cómo ni dónde (más allá de “en el cerebro”) se guardan los memes, ni que proceso provoca su modificación y su copia. Pero igual que pasó con los genes algún día probablemente lo sepamos.