Barbarismo futuro
9 de Septiembre, 2022
Hace unos cuantos años decidí hacerme vegetariano. Lo hice por varios motivos pero recuerdo un debate que rondaba por mi cabeza en aquellos momentos.
Concretamente había escuchado un podcast histórico donde hablaban de las justificaciones morales que hacían los esclavistas para no sentirse mal por tener esclavos. Justificaciones del tipo “los esclavos no serían capaces de sobrevivir o adaptarse por sí mismos y necesitan esclavistas paternalistas que les cuiden”.
Una de las reflexiones que hacían en aquel podcast era cómo de fácil es ver la respuesta moral correcta cuando el problema ya no existe. Lo difícil es darse cuenta cuando la sociedad que te rodea incluye teorías morales erróneas. Para alguien que nunca ha visto un esclavo es fácil ver lo mal que está la esclavitud. Para alguien que está rodeado de esclavos es fácil encontrar justificaciones para el estatus quo.
Esto es más notable incluso cuándo miras al pasado más lejano, donde la justificación moral para la esclavitud no es sólo directa sino tan extendida que a veces ni se presentan argumentos. Antes de la edad media la esclavitud no había que justificarla. Al contrario, era asumida como algo normal en prácticamente todo el mundo.
El paso del tiempo y el avance moral hace que las posturas de antaño nos parezcan ahora moralmente impensables. Y es fácil caer en el error de pensar que nuestra moralidad es ya perfecta.
Pero basta leer un poco de historia para empezar a sospechar que no hay límite en el progreso moral. Las ideas siguen cambiando y avanzando, incluyendo las ideas morales. En un futuro no muy lejano mirarán a nuestra época y dirán “qué barbaridad las cosas que hacían sin pensar”. Hay mucho debate al respecto de qué cosas que ahora nos parecen normales serán vistas mañana como barbaridades.
Tratar de predecir el futuro más allá de unos meses es una forma segura de equivocarse. Pero es muy divertido, así que aquí van mis propias opiniones de qué cosas del presente serán vistas como atroces dentro de unos cuantos años.
Sin duda, la más fácil de adivinar es la de la ganadería intensiva. Ese es uno de los motivos por los que me hice vegetariano. Tratamos a los animales como si fueran cosas y apenas nos preocupa su sufrimiento, especialmente si conlleva ciertos beneficios como una fuente de proteína barata.
Otra cosa que también estoy seguro será vista con horror es cómo tratamos a los niños hoy en día. El hecho de que los adultos utilizamos la fuerza para imponer nuestras preferencias sobre ellos. Les obligamos a asistir durante horas a un sitio en donde no tienen control sobre si estar allí o no, sobre cómo comportarse o qué hacer. Resolvemos nuestros conflictos con ellos con “porque yo lo digo”.
No los tomamos en serio y nos lo permitimos porque somos mucho más fuertes que ellos y no pueden defenderse. Con razón la relación de los adultos con los niños se deteriora en la adolescencia, cuando el equilibrio de fuerza física empieza a cambiar y adquieren una alternativa a agachar la cabeza y obedecer.
Por supuesto las justificaciones de por qué este trato no es malo abundan. Igual que en su momento existían justificaciones para la esclavitud. De hecho hay mucho parecido entre los argumentos para ambas, basándose en la necesidad del paternalismo para cuidar a personas “inferiores” o “incompletas”.
Hoy se me ha ocurrido otra actividad que también creo que veremos como bárbara en el futuro, y esa es la clase política en general.
Normalmente la gente que toma partido en política dice que no todos los políticos son iguales, y que hay algunos que intentan hacer cosas buenas por el bien común y otros que sólo quieren ganar elecciones y conseguir poder.
En el otro campo están los que creen que todos los políticos vienen a ser básicamente iguales. Individuos maquiavélicos sedientos de poder porque el sistema actual favorece a ese tipo de personas.
Personalmente creo que sí que hay diferencias entre unos políticos y otros a nivel moral.
También pienso que esas diferencias son un cero a la izquierda comparado con la barbaridad moral que me parece que un grupo reducido de personas impongan por la fuerza sus políticas a millones de personas. Por muy buenas intenciones que tengan.
Especialmente porque lo hacen sin ningún interés en saber si lo que están haciendo tiene consecuencias positivas, negativas o son sólo una pérdida de tiempo y recursos. Piensa cuántas veces una ley nueva viene acompañada de monitorización para ver los efectos, y cuántas veces ha sido derogada si los efectos han sido contrarios a la intención original. Seguramente no encuentres ningún ejemplo, porque así no es cómo funciona el sistema.
Así que creo que este comportamiento de políticos, y los ciudadanos que los respaldan, será una de las cosas que en un futuro, ojalá no muy lejano, parezca tan bárbara como a nosotros nos parece la inquisición.
Y las diferencias entre unos y otros tan irrelevantes como la diferencia que habría entre los inquisidores que torturaban sólo cuando creían de verdad que la persona recibiendo la tortura era un judío no converso, y el que torturaba porque le gustaba la sensación de poder que su posición le otorgaba.
Probablemente habrá otras cosas, el futuro es más extraño que cualquier país desconocido de hoy. También espero que algunas de nuestras acciones sean bien consideradas.